El fracaso siempre constituye un refugio seguro, familiar,

desprovisto de riesgos, una experiencia conocida.

No concentra sobre uno nuevas responsabilidades o pruebas.

Por otra parte, el éxito es un territorio desconocido y

una empresa de altos riesgos; el mismo estilo de vida

que impone está lleno de implacables exigencias de actuaciones

y logros aun superiores.

Alan Olmstead                 



ENTRAR